En las instalaciones de la Dirección de Etnología y Antropología Social, se encuentra la sala Roberto Weitlaner,  en donde sesionan la mayoría de los seminarios que ofrece la DEAS.

Roberto Weitlaner (1883-1968) fue uno de los pioneros de la Antropología de México, empezó estudiando la cerámica del Valle de México, también se interesó por la cultura otomí y chinanteca, realizando estudios entográficos y de lingüística sobre ambas culturas. De origen austriaco él mismo se declaró como el único chinanteco nacido en Austria. En reconocimiento a su legado y en el marco de sus 80 años de vida, académicos mexicanos y extranjeros decidieron editar un libro que hiciera perdurar la memoria de ese acontecimiento y como resultado se obtuvo la Summa Anthropologica en homenaje a Roberto J. Weitlaner editado por el INAH en 1966 (El cual se encuentra disponible para su consulta en la biblioteca Miguel Othón de Mendizabal de la DEAS).

Les compartimos un curioso relato escrito por Álvaro Brizuela y que se encuentra como epígrafe en el libro de Carlos García Mora “La asención de la Verónica Anzures hasta la Sierra de Michoacán”, ediciones De La Sabana 2003.

[…] el profesor (y antropólogo Roberto) Weitlaner llevaba en sus brazos a (una lagarta llamada) La Niña; alrederor de él, los mareños con la cara pintada de blanco y una flor blanca de papel en la oreja, unos con otros bailaban en parejas […] empecé a bailar en dirección de él: los tres fuimos llevados por los mareños a la oficina […] el presidente municipal nos preguntó que ¿cuál había sido el problema por el que nos habían llevado ante su presencia? los mareños declararon que yo andaba molestando a la esposa de ese señor, a lo que la autoridad me preguntó si acaso no sabía que ella estaba casada. Pues sí, contesté, pero ella me andaba cerrando los ojos. Enseguida interrogó al esposo ofendido: Weitlaner contestó que La Niña era una coqueta y que él se dio cuenta cuando andaba coqueteando conmigo. ¡Así no la quiero!, ¡que se la lleve! La expresión de gozo que irradiaba el rostro del profesor Weitlaner por haber tenido la oportunidad de ser miembro participante en una ceremonia que rememoraba alianzas entre grupos, conquistas y sucesos religiosos, la recuerdo a pesar del largo tiempo transcurrido.

Álvaro Brizuela. 2000. Su semenjanta La Lagarta y La Gunifacia, México, Ediciones de La Sabana, 70 pp.

Por último les dejamos el obituario escrito por George Foster: Descargar